Mitos y realidades de los suplementos.

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“Los suplementos no sirven para nada. Son un desperdicio de dinero, los vas a orinar. Incluso pueden ser tóxicos y mortales…”

Esos son solo algunos de los argumentos comunes alrededor de los suplementos.

Por otro lado, también escuchamos que son una maravilla. Que todos deberíamos tomar varios suplementos para mejorar nuestra salud, perder peso, y vivir más.

Pero, ¿Cuál es la realidad entonces? ¿Quién tiene la razón?

La verdad creo que está en algún lugar en medio de los dos extremos.

Y si bien es cierto que algunos suplementos en algunas circunstancias pueden ser peligrosos, también es cierto que pueden ser una herramienta terapéutica muy útil.

Analicemos algunos puntos importantes sobre los suplementos.

Calidad
Primero lo primero, la calidad de los suplementos es muy importantes. Y la realidad es que hay de suplementos a suplementos. Hay suplementos que son de tan buena calidad que incluso son considerados nutracéuticos (el equivalente de un farmacéutico pero en lugar de ser un medicamento es un suplemento). Y en el otro extremo hay suplementos de tan pobre calidad, que definitivamente es mejor no tomarlos. Y sí, pueden llegar a ser incluso peligrosos para la salud.

La realidad es que la industria de los suplementos en nuestro país es muy mal regulada y en el mercado hay muchos suplementos de dudosa procedencia, manufacturados con ingredientes de mala calidad, y llenos de aditivos inútiles y en ocasiones hasta tóxicos.

Por eso es muy importante utilizar suplementos de una fuente confiable.

Formas activas
El mejor ejemplo es el ácido fólico, que es la forma sintética del folato. Lo que nuestras células utilizan es el folato, no el ácido fólico. Entonces nuestras células deben convertir el ácido fólico en folato mediante un proceso complejo e ineficiente. Esto quiere decir que la suplementación con ácido fólico es casi inútil. Lo que deberíamos hacer es suplementar con folato asegurándonos así que las células reciben los nutrientes en la forma bioactiva.

Y como ese hay muchos otros ejemplos donde muchos suplementos están usando formas inactivas de los nutrientes.

Biodisponibilidad
No es lo mismo el hierro que está en la carne roja o el hígado, que el que está en las espinacas y otras verduras. Porque aunque en teoría las espinacas tienen igual o más hierro, la forma de hierro (hemo) que se encuentra en los animales es mucho más absorbible y disponible que la forma (no hemo) encontrada en las plantas. Esto quiere decir que las fuentes animales son mejores fuentes de hierro que las vegetales.

En los suplementos, hay formas de los nutrientes que son más o menos disponibles. Por ejemplo, el magnesio quelado (bisglicinato de magnesio) es una forma de magnesio que está unida (quelada) a un aminoácido (glicina) y eso hace que su absorción en el aparato digestivo sea mayor que otras formas de magnesio (lactato, oxalato, etc.)

Falta de nutrientes en los alimentos
La realidad es que los alimentos de hoy son menos nutritivos de lo que eran apenas unas cuantas décadas. Estudios de la USDA de 1950 y 1990 muestran valores significativamente reducidos de por lo menos proteína, vitamina C, calcio, fósforo, hierro, vitamina B12, zinc, magnesio, vitamina B6, y vitamina E (1),

Las prácticas modernas de agricultura han depletado la tierra de nutrientes lo que quiere decir alimentos menos nutritivos para nosotros.

Esto combinado con el hecho que la mayoría de las personas no suelen llevar una dieta perfecta, hace que las deficiencias nutricionales sean muy comunes. De hecho, por lo menos un par de estudios sugieren(2, 3) que todas las personas tienen por lo menos alguna deficiencia, algunos están deficientes en hasta 15 nutrientes esenciales.

Multivitamínicos ¿La solución?

Los multivitamínicos tienen una gran variedad de vitaminas y minerales en cantidades pequeñas, muy pequeñas. Y aunque la variedad pudiera ser algo positivo, las cantidades a veces son tan minúsculas que el efecto positivo en la salud es mínimo.

Lo mejor es hacer un plan de suplementación personalizado con base a las necesidades de cada persona, considerando sus circunstancias únicas. 

En conclusión, no creo que los suplementos sean un desperdicio de dinero, ni que sean inútiles, siempre y cuando sean de buena calidad (formas activas, biodisponibilidad, no tóxicos). Al contrario, son una herramienta muy poderosa para recuperar y/o mantener la salud. Cuando el cuerpo cuenta con una abundancia de nutrientes, nuestros sistemas funcionan de manera óptima. Cuando el cuerpo no cuenta con los nutrientes necesarios, nuestros sistemas comienzan a fallar. Idealmente tratamos de obtener la mayoría de nuestros nutrientes a través de la dieta, pero cuando esta o es suficiente podemos hacer un plan de suplementación inteligente.

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