¿Mejor que el ayuno intermitente y los jugos detox?

El ayuno intermitente se ha convertido últimamente en un método muy conocido por los internautas. Sus beneficios son muchos y en esto radica su importancia.  Por ejemplo, estimula la autofagia que es uno de los métodos a través de los cuales el cuerpo o la célula en particular, se vuelve más eficiente para renovarse y evitar el desarrollo de enfermedades como el cáncer. Ayuda también a regular la oxidación, la inflamación y muchas personas lo utilizan como parte de un programa de pérdida de peso y mejora metabólica. 

A su vez, el ayuno intermitente conlleva una serie de modificaciones fisiológicas a las que hay que prestar cuidadosa atención. El cuerpo, fácilmente después de repetir el mismo patrón en el mismo horario varios días, se acostumbra a este mecanismo y una de las consecuencias  es que disminuye el metabolismo basal, lo cual no es algo deseable cuando uno está haciendo un plan de pérdida de peso en el cual necesita que el metabolismo basal se mantenga en un nivel correcto aceptable para que el cuerpo se dedique a generar déficit calórico necesario y favorecer la pérdida de grasa. Por otro lado, con facilidad los doctores ven que muchas personas tienden a generar deficiencias nutricionales porque el ayuno intermitente, a pesar de sus múltiples ventajas, tiene como consecuencia negativa que en el horario en que sí se come, las personas no comen la cantidad suficiente o no comen suficiente densidad nutricional.

Psicológicamente hablando, el ayuno genera una sensación de carencia y hambre que no todas las personas pueden tolerar adecuadamente y muchas veces vemos que saliendo del ayuno se dan grandes comilonas compensatorias, las cuales no cooperan con el efecto positivo que el ayuno puede estar generando en el organismo. 

Asimismo, un famoso sustituto no completo, pero que muchas veces se recomienda por algunos profesionales, son los jugos detox. Los jugos detox son una forma de concentrar en una sola toma una gran cantidad de fito-químicos de nutrientes y de alguna manera, sustituir una  ingesta de calorías generando un impacto positivo a través de los receptores celulares y proveerle de ciertos nutrientes que facilitan los procesos de eliminación. 

El lado no tan bueno  de estos jugos, es que muchas veces las personas le ponen demasiada fruta y con esto aumentan la cantidad de carbohidratos respecto a otros componentes del jugo, lo cual hace que se dispare la insulina, y sabemos que la insulina en un programa de pérdida de peso es un factor que detiene o inhibe a las primeras enzimas que se tienen que disparar en el tejido graso para favorecer el uso de la grasa como fuente de energía, lo cual  es parte esencial de un programa de pérdida de peso. Otro punto a agregar es que estos jugos carecen de los aminoácidos esenciales que hacen falta para un verdadero detox o programa de movilización de grasa acumulada. 

El lado no tan bueno  de estos jugos, es que muchas veces las personas le ponen demasiada fruta y con esto aumentan la cantidad de carbohidratos respecto a otros componentes del jugo.

Pensando en esta circunstancia y necesidad tan común hoy en día, existe otra alternativa para generar un efecto positivo en el organismo, obtener las metas de favorecer el proceso de desintoxicación, bajar de peso y al mismo tiempo -y esta es la clave-, ir corrigiendo los factores de fondo que han generado un metabolismo ineficiente. Aquí es donde entra en juego el Fast Shake, el cual es un producto de una nueva categoría llamada  alimentos  médicos.

Este nuevo concepto, toma en cuenta la necesidad de aportar nutrientes esenciales para determinado proceso fisiológico y al mismo tiempo promueve la recuperación de la capacidad biológica perdida.

En un programa de pérdida de peso es importante considerar, ante todo, quién es el que va a perder peso. Uno de los errores que se ha cometido en la medicina, y en la industria de los suplementos en general, es estandarizar los programas para que se piense en corregir un problema sin entender de dónde viene o cómo se genera éste. 

Por ejemplo, si pensamos en pérdida de peso la mayoría de los esfuerzos se centran en generar una deficiencia de calorías que hace que el cuerpo pierda peso sin entender que muchas veces esto no es suficiente y demasiadas veces es ineficiente  porque el metabolismo ya de por sí no responde normalmente. Por eso, a pesar de grandes esfuerzos, las personas continúan con tanta dificultad para bajar de peso. 

Por otro lado esta postura  no toma en cuenta los caminos  a través de los cuales  las personas llegan a tener un problema de sobrepeso que no siempre tiene que ver con comer demasiado. 

La ciencia del metabolismo en los últimos años ha dejado claro de que los factores que generan la obesidad, el sobrepeso, la Diabetes Mellitus tipo 2 y el Síndrome metabólico, están muy relacionados con el estilo de vida y son completamente modificables y reversibles. Estos factores que nos enferman producen una serie  de desbalances y procesos erróneos celulares que favorecen una cadena de reacciones bioquímicas que terminan generando un entorno favorable y un desequilibrio inmunológico, hormonal y metabólico al final que termina en este panorama que conocemos como el sobrepeso y la obesidad. 

Los nuevos esfuerzos que la ciencia promueve, están dirigidos a corregir las deficiencias de fondo de quienes presentan esta condición. Para este plan es imprescindible mantener un estado metabólico activo, consumir alimentos con un índice y una carga glicémica bajos, así como generar estímulos nutri-genéticos positivos, es decir, que los ingredientes que le estemos aportando a un organismo con esta condición sean capaces de hablarle al genoma para que, en vez de enviar los mensaje negativos de la dieta que se han estado enviando durante tanto tiempo, empiecen a cambiar y modifiquen la respuesta celular, encausándola hacia la salud verdadera y no solo resultados de muy corto plazo. 

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